POV: Aurora
El comedor estaba lleno de armas. Y no me refiero a cuchillos o pistolas.
Me refiero a las palabras. A las miradas. A los silencios cargados que Marcus disparaba desde la cabecera de la mesa como balas de francotirador.
Llevaba tres días evitando a Kieran. Tres días de infierno personal donde mi loba arañaba las paredes de mi pecho, aullando por su compañero, mientras mi cerebro humano le ponía una mordaza. Lo hacía por él. Lo hacía para que Dante no cumpliera su amenaza.
Pero mi sacrificio se sentía como una amputación.
—Prestad atención —dijo Marcus, dejando su copa de vino con un clinc deliberado sobre la madera pulida.
El sonido resonó como un gong en la habitación silenciosa.
Levanté la vista de mi plato de sopa, que había estado revolviendo durante veinte minutos.
Marcus no me miraba a mí. Miraba a sus hijos.
—El Consejo ha convocado una Gran Cumbre Alfa —anunció.
Dante se tensó en su silla. Kieran, que estaba sentado frente a mí con la mirada fija en el mantel, ni s