POV: Aurora
No me estaban vistiendo. Me estaban embalando.
—Quédate quieta, Aurora. Si te mueves, el cierre no subirá.
Mi madre tiró de la tela con una fuerza que me cortó la respiración. El sonido del cierre subiendo por mi columna fue como el de una bolsa para cadáveres sellándose. Ziiip.
Me miré en el espejo de cuerpo entero. La chica que me devolvía la mirada no era yo. Era una extraña pulida, brillante y aterrada.
Llevaba un vestido de seda azul noche que costaba más que la matrícula de mi