POV: Aurora
Las paredes de Blackthorn Manor no tenían oídos. Tenían memoria.
Podía sentir la vibración de los gritos en las suelas de mis zapatillas antes de escuchar una sola palabra. Era un temblor sordo, rítmico, que sacudía el polvo de los cuadros en el pasillo del segundo piso.
Me detuve frente a la escalera de servicio. Debería haber seguido caminando. Debería haber ido a mi habitación, ponerme los auriculares y fingir que vivía en un mundo donde los padres no rugían y los hijos no sangraban por guerras territoriales.
Pero no pude.
La voz de Kieran se filtró a través de la puerta de roble macizo de la oficina de Marcus. No estaba gritando. Estaba gruñendo. Un sonido bajo, peligroso, que hizo que mi piel se erizara instantáneamente.
—... ¡no puedes hacer eso! —La voz de Kieran era un látigo—. ¡Es absurdo!
—Puedo y lo haré —la respuesta de Marcus fue un trueno controlado. Autoridad absoluta—. Soy tu Alfa, Kieran. No lo olvides. Mis órdenes no son sugerencias.
Me acerqué a la puert