POV: Aurora
El olor a desinfectante no podía ocultar el olor a tormenta.
La enfermería de la mansión era un lugar estéril. Azulejos blancos. Máquinas que pitaban con un ritmo cardíaco artificial. Bip. Bip. Bip. Pero en el centro de esa blancura clínica, Kieran yacía en una camilla como una mancha de oscuridad y violencia.
—Saldré un momento —dijo el médico de la manada, un hombre mayor con ojos cansados—. La plata en las garras del Solitario retrasó la curación, pero su lobo es fuerte. Ya está