POV: Aurora
La prohibición no funcionó como un muro. Funcionó como gasolina.
Marcus creía que al trazar una línea en la arena, detendría la marea. Era un Alfa. Estaba acostumbrado a que el mundo se doblara a su voluntad con un solo gruñido. Pero se olvidó de una ley básica de la física: cuanto más comprimes algo volátil, más fuerte es la explosión.
La casa se había convertido en un escenario de teatro silencioso.
Durante el día, interpretábamos nuestros papeles a la perfección.
En el desayuno, yo era la hijastra sumisa que miraba su avena como si fuera lo más fascinante del mundo. Kieran era el hijo pródigo, enfocado en su teléfono, con la mandíbula tensa y los hombros rígidos. No nos hablábamos. No nos mirábamos.
Pero el aire entre nosotros gritaba.
Era una frecuencia estática que solo nosotros parecíamos sintonizar. Si él entraba en la cocina mientras yo estaba bebiendo agua, el vello de mis brazos se erizaba antes de que mis ojos lo vieran. Si yo pasaba por el pasillo del segundo p