Aquella noche, la cama que debía ser ocupada por dos personas se sintió demasiado grande porque Matteo no regresó.
Alessia permaneció un largo rato en el balcón, contemplando en silencio la playa envuelta por la oscuridad. Intentó convencerse de que, quizás, Matteo solo necesitaba estar un tiempo a solas. Sin embargo, conforme las horas fueron transcurriendo, el sueño terminó venciendo su resistencia y apagó lentamente su conciencia.
Cuando por fin despuntó el alba, la esperanza de Alessia se d