Había pasado una semana, pero la relación entre Matteo y Alessia no hacía más que distanciarse. Ya no iban juntos a la oficina. Incluso al llegar a la empresa, ambos aparecían desde direcciones distintas.
Matteo había vuelto a ser el hombre frío y difícil de abordar. Hablaba solo lo indispensable, limitándose a tratar asuntos de trabajo, y luego se marchaba sin darle a Alessia la menor oportunidad de hacerle alguna pregunta.
Por su parte, Alessia no tenía más remedio que guardar todas sus dudas