Unos veinte minutos después, Andrea entró cargando un maletín médico. Respiraba con cierta dificultad por haber caminado a toda prisa desde la zona de aterrizaje del helicóptero, aunque su expresión seguía siendo completamente profesional.
—Señor —saludó Andrea mientras inclinaba respetuosamente la cabeza.
Enseguida abrió el maletín y sacó varias cajas de medicamentos, un gel, compresas frías médicas y el resto del material que le habían solicitado.
—He traído todo lo que me pidió.
Matteo tomó