Una vez que Chiara vio que Alessia seguía sujetando su muñeca, por alguna razón sintió algo que casi nunca aparecía en ella, una ligera vacilación.
Alessia no era más que una asistente, alguien con un estatus muy inferior al suyo. Sin embargo, el valor de aquella mujer hacía que a Chiara le resultara difícil mantener su actitud altiva.
Chiara tragó saliva con dificultad y, con un brusco tirón, retiró la mano del agarre de Alessia.
"Tú..." siseó mientras se frotaba la muñeca, que ya comenzaba a