Capítulo 50 — Un vínculo residual.
La mañana llegó con ese tipo de silencio incómodo que precede a las tormentas. Lucía despertó empapada en sudor frío, con la respiración entrecortada y la sensación de haber corrido kilómetros sin moverse de la cama. Jacob ya estaba despierto a su lado, observándola con esa mezcla de preocupación y determinación que últimamente parecía haberse instalado de forma permanente en su rostro. No hacía falta que dijera nada; ambos sabían lo que había pasado durante la noche.
El eco había vuelto. Más f