ELEANORA
La cámara del ritual apestaba a salvia quemada y sangre. Las sombras se deslizaban por las paredes como seres vivos, y las velas negras chisporroteaban con una llama aceitosa que silbaba cada vez que respiraba.
El círculo estaba completo — grabado profundamente en el suelo de piedra con runas que solo los condenados se atrevían a usar. En el centro estaba Claudia, su capa carmesí ondeando ligeramente aunque no hubiera viento. Su expresión era serena, casi pacífica, pero su aura rezu