Orión
La noche fue tranquila, de una manera que me resultó extraña, casi sospechosa. Me quedé despierto junto a Elara, escuchando su respiración incluso aunque el sueño debería haberme arrebatado hacía una hora.
Por primera vez en lo que parecía una eternidad, nada gritaba peligro, nada tiraba con violencia del alma, y el silencio mismo parecía una frágil tregua.
"Duerme profundamente", murmuró Pierce desde un rincón de la habitación, en voz tan baja que no se oía. Asentí sin mirarlo, con la