Elara
Ya no puedo más, pensé mientras miraba al techo hacía una hora, con las manos cruzadas sobre el pecho.
No es justo que la vida no me dé un respiro antes de lanzarme varios problemas.
Si no me rechazaban, me atacaban... todo es muy agotador.
Durante la noche, no pude dormir, no paraba de dar vueltas en la cama, y fue entonces cuando me di cuenta de que tenía dos opciones:
Rendirme y dejar que esto dentro de mí ganara o fingir que yo estaba al mando.
No nací para rendirme, así que elegí