Elara
La noche ya no llega con suavidad.
Me golpea como una ola empapada de sangre y gritos, arrastrándome antes de que pueda respirar. Me despierto ahogándome en un aire demasiado fino, con el cuerpo empapado en sudor, las manos arañando sábanas demasiado limpias para lo que mi mente me sigue mostrando.
Cada vez que cierro los ojos, el altar regresa, las cadenas regresan, la sonrisa de Freya regresa y nunca soy lo suficientemente rápido para escapar.
Me digo que ahora estoy a salvo, pero mi cuerpo se niega a creerlo.
Mi lobo gime profundamente dentro de mí, inquieto y enroscado, dando vueltas como una criatura atrapada en una jaula en llamas. Aprieto una mano contra mi pecho, sintiendo mi corazón golpear con fuerza contra mis costillas como si quisiera liberarse.
Estar vivo se siente más pesado que morir.
Desde que pasé por esa metamorfosis, o como se llame, había algo diferente en mí, y no me refiero solo a las runas o la magia que de repente se vincula a mis emociones.
Es como si h