Elara
Cuanto más nos adentrábamos, más pesado se sentía todo.
Y no me refería solo al aire, sino a todo…
Era como si el mundo mismo contuviera la respiración a nuestro alrededor, esperando que algo se rompiera y se derramara.
Rory caminaba delante de mí, con las manos sueltas a los costados, como si fuera lo más normal del mundo. Como si alejarme de mi casa, de todo lo que conocía, no debiera sentirse mal.
Pero no eran sus manos lo que lo delataban, sino la rigidez de sus movimientos.
Se movía