Elara
—Ahora que has aceptado mi trato… tenemos que irnos —dijo Jackson con calma, haciéndome señas para que me acercara.
La voz de Jackson era tranquila.
Como si no estuviera allí de pie con un cuchillo que aún brillaba levemente en su mano… el mismo cuchillo que tenía contra la garganta de Ruby hace unos segundos, obligándome a obedecer sus órdenes.
Siento una opresión en el pecho, como si algo me arañara desde dentro, pero mantengo el rostro impasible. Si dejo ver siquiera una pizca de lo qu