¡Maldita sea!
Al darme cuenta de que solo había una cosa que podría funcionar, le di un fuerte golpe en el hombro. "¡Reacciona!", gruñí, sacudiéndola con fuerza, y por suerte lo hizo.
Lysera jadeó, parpadeando rápidamente. "¿Espera, qué?"
Sus ojos recorrieron la cámara, oscureciéndose al darse cuenta de lo cerca que estaba de la puerta.
La confusión se convirtió en sorpresa. "¿Qué acaba de pasar?"
"Creo que estaba intentando hipnotizarte para que pudieras sacarla de ahí", dije.
Lysera se giró p