Orión
Llevaba ropa sencilla. Un vestido holgado, con las mangas ligeramente arremangadas. Aun así, no lograba disimular su figura.
Era deliciosamente femenina. Con un busto generoso y piel pálida.
Nada en ella denotaba poder.
Pero en el momento en que mis ojos se encontraron con los suyos...
El aire se detuvo, vibró.
La Supremacía surgió.
¡No violentamente, pero...!
¡Reconocimiento!
Se me cortó la respiración por medio segundo.
Parecía ordinaria. Simple, demasiado ordinaria.
Y, sin embargo, tod