Elara
Hablamos un rato más.
No de Orión, no directamente. Hablamos de cosas sin importancia... las hierbas que había cultivado, una nueva técnica para fortalecer las protecciones, un gato callejero del que intentaba hacerse amiga.
Y aunque ayuda hablar con alguien y olvidar lo de ayer, la tensión de la pelea persistía. La sentía en el pecho, como un latido apagado que no se apagaba.
Finalmente, me obligué a irme.
El sol había subido más alto, pintando el cielo de una luz limpia y dura.
Y cuanto