Elara
Me desperté con la tenue luz que se filtraba por las rendijas de mi ventana, rozando las tablas del suelo en rayas que parecían casi… deliberadas, como si las hubieran colocado allí solo para que las observara.
La habitación olía ligeramente al incienso que había quemado la noche anterior; el humo se enroscaba perezosamente en las esquinas.
Por un momento, me permití pensar que todo era normal.
Que si me daba la vuelta, Orión estaría allí, tumbado entre las sábanas recién lavadas a mi lad