Nicolás tenía una cita con Helena, una que había esperado más de lo que admitía. La invitó a la playa un domingo, buscando algo sencillo, sin pretensiones, pero con la esperanza de que ese día ambos lo disfrutaran al máximo como pareja.
Cuando ella apareció, caminando hacia él con el sol detrás y el mar como telón de fondo, se le secó la boca. El traje de baño le quedaba perfecto, lo llevaba con seguridad, naturalidad, y con esa elegancia que no necesitaba esfuerzo.
—Helena…
Tragó saliva, inte