Karen estaba trabajando tranquilamente en la recepción, concentrada en organizar los últimos correos cuando sintió una sombra detenerse frente al escritorio. Levantó la mirada con naturalidad, sin esperar nada fuera de lo común.
Era Nicolás.
Se acercó con ese andar pausado que no anunciaba urgencia. Karen parpadeó, sorprendida de ver a su jefe tan temprano. No era habitual que él se dirigiera a ella directamente, y mucho menos con esa expresión serena.
—¿Tienes un momento? —preguntó él, sin lev