Helena estaba avergonzada en el auto junto a Nicolás. Él silencio entre ellos no era incómodo.
Miraba por la ventana, mordiéndose el labio inferior y los ojos brillosos por lo que iba a preguntar.
—¿P-puedo quedarme esta noche contigo? —soltó, entre balbuceos.
A Nicolás le sorprendió y disimuló la sonrisa que se le había formado en los labios. Por supuesto que quería pasar la noche con Helena.
—Claro, ¿por qué no? Podemos dormir juntos —La miró de reojo.
Pero Helena no sólo quería dormir