Diana tenía una sonrisa cínica plasmada en el rostro mientras veía a Helena cara a cara. Era una declaración silenciosa de superioridad, de burla contenida.
Sus ojos la recorrían con descaro, como si cada gesto de Helena fuera una pieza más en su tablero. La cercanía entre ambas tensaba el aire, y aunque nadie hablaba, el duelo ya había comenzado.
Helena no se movió. No bajó la mirada. Sabía que esa sonrisa no era más que una máscara, y que detrás de ella se escondía miedo. Miedo a que la v