Helena abrió los ojos lentamente, confundida de lo que estaba pasando. No supo cómo llegó a una camilla de hospital. Sentía que le estaban aplastando el cuerpo, era una pesadez horrible, y un ligero dolor en el abdomen.
—¿Eh? —soltó, enfocando mejor su visión.
Recordó que se desmayó en el supermercado después de un disparo. El nombre de Diana, su madre llorando desconsolada, y el hombre de negro huyendo de la escena.
Recién se percató de que no estaba sola. Una enfermera se acercó con una ta