Helena llegó al supermercado junto a su madre. Tenían que hacer las compras, porque faltaba comida.
—Hija, ¿por qué no pasamos primero por el área de frutas? Muero por comerme una manzana —sugirió Sarai, llevando el carrito.
—Lo que mi querida madre ordene —Hizo una reverencia divertida.
Sarai rodó los ojos.
Para Helena, ir de compras al supermercado con su madre era más que una rutina: era un ritual de calma. Entre pasillos llenos de productos y conversaciones triviales sobre qué arroz lle