Nicolás y Helena llegaron al edificio del departamento un poco cansados. La última pregunta que le hicieron a Helena la dejó pensando.
¿Por qué meterse en su vida privada?
Suspiró.
Vio que Nicolás abría su puerta, así que decidió hacerle una pregunta:
—¿Puedo saludar a Theo? Hace días que no lo veo.
Nicolás se dio la vuelta y miró a Helena.
—Claro —respondió.
Se hizo a un lado para que ella entrara primero a su departamento. Cerró la puerta y Helena buscó con la mirada al felino.
—¿Theo?