—De nuevo tengo que agradecerte, Nicolás. No pensé que te arriesgarías de esa forma para desmentir lo que se dice de mí en Internet —sonrió Helena, caminando hacia su mesa junto a Nicolás.
—Eso era parte del contrato, mostrarte ante el mundo como mi pareja, y eso implicaba defender falsos rumores sobre ti —Le guiñó el ojo, con una mano en el bolsillo.
Helena sonrió. La gente por fin se daría cuenta de la verdad, ella no estaba loca, y mucho menos padecía de alguna enfermedad.
Sintió un alivi