Las tres parejas estaban reunidas en el bar, envueltas entre conversaciones ajenas y el tintinear de vasos. Nicole y Haru tenían sus dedos entrelazados sobre la mesa.
Noah abrazaba a Isabela de lado, estando sentados. Por último, Emma y Thiago estaban mirándose entre sí, aunque la vergüenza le ganaba a ella y evitaba el contacto visual cada dos segundos.
—Hay que brindar por el futuro, ¿no creen? —sugirió Nicole, alzando una copa.
—Nicole, no vayas a beber demasiado o puede que te pase lo mismo que a mí —le advirtió Emma, mientras recordaba la vergüenza que pasó con Thiago—. Y créeme, jamás lo olvidarás.
—Oh, vamos —Mantuvo la copa en el aire—. Una copa no me hará daño. Además, todo nos está saliendo de maravilla. Tú por fin estás saliendo con Thiago. La gente vuelve a creer en mí. Isabela ya está libre de su madre. ¡Estamos bien!
—¿Creen que sea muy pronto para pedirle matrimonio a Emma? —preguntó el rubio, rascándose la nuca.
Emma se sonrojó de inmediato, y con una risita nerv