Emma estaba muy nerviosa frente a la sala de cine, junto a Thiago. El corazón le latía tan fuerte que sentía que cualquiera podía oírlo. Se frotó las manos, intentando disimular el temblor en los dedos.
—¿Estás bien? —preguntó Thiago, mirándola de reojo con una sonrisa.
Emma asintió demasiado rápido.
—Sí. Bueno… sí… hace frío —Fue lo primero que pensó.
Thiago se quitó la chaqueta sin decir nada y se la puso sobre los hombros. Emma se quedó quieta, tragando saliva.
—Gracias… —murmuró.