—Me enteré que pasaste la noche con Haru —habló Helena, con una sonrisa pícara.
Nicole se atragantó con un bocado de panqueque y comenzó a toser, llevándose una mano al pecho mientras intentaba recuperar el aliento. Noah estaba justo frente a ella y se levantó de inmediato, alarmado.
—¡Ey, tranquila! —dijo, sirviendo agua con rapidez y ofreciéndole el vaso—. Toma, despacio.
Nicole bebió a sorbos, aún tosiendo un poco, con los ojos llorosos.
—Gracias, Noah —respondió, apenada.
—¿Desde c