—Haru… —susurró, cerca de sus labios.
Haru se colocó sobre ella con torpeza y mucha vergüenza. Sus manos temblaban un poco, y aunque intentaba mantener la calma, le ardían las mejillas.
La miró a los ojos, buscando una señal. No sabía cómo empezar, o si debía hacerlo. ¿Y si Nicole no estaba lista?
¿Y si él arruinaba ese momento tan frágil e importante?
Nicole lo miraba en silencio, con la respiración agitada por el beso, y las pupilas dilatadas. No había miedo en su rostro, pero sí una vulnerabilidad que lo desarmó por completo.
—No creo que pueda faltarte el respeto de esta forma, Nicole. Me dijiste que no estabas… —No terminó.
Nicole sonrió y colocó un dedo sobre su boca para callarlo.
—Shh —soltó—. Olvida todo lo que dije hoy. Estaba muy nerviosa y no sabía cómo actuar ante todo. Realmente no sé qué pasó por mi cabeza, pero ahora que estamos aquí, mi cuerpo se siente muy ansioso al tenerte cerca. ¿Será porque me gustas?
—Nicole…
—Algo dentro de mí me dice que eres el i