Nicole reía a carcajadas mientras salpicaba a Haru con las manos, lanzándole pequeñas olas como si el tiempo hubiera retrocedido.
El agua le mojaba el rostro y el cabello… pero él no se inmutaba, sólo la miraba, con esa sonrisa que se le escapaba sin permiso, como si verla feliz fuera el mayor regalo que pudiera recibir.
La nostalgia le apretaba el pecho.
—¡A ver si puedes conmigo, Haru! —exclamó.
—¿Me estás retando, Nicole? —Alzó una ceja.
—Tómalo como un duelo.
—Sé cómo ganar.
—¡