Nicole se incorporó de golpe, con el corazón desbocado y la respiración entrecortada. El sudor le adornaba la frente, y sus manos temblaban sobre las sábanas.
La imagen seguía clara en su mente. Soñó que llevaba puesto un vestido blanco, flores marchitas, y al final del altar estaba él con esa sonrisa torcida mientras le ponía el anillo a la fuerza.
Bruno.
La puerta se abrió con suavidad.
—¿Nicole? —La voz de su madre fue un susurro.
Nicole estaba pálida, con los ojos muy abiertos, como