—¿Recordaste nuestra promesa…? —susurró, todavía impactado.
Nicole asintió, con la mirada clavada en el suelo. Haru sintió el calor subirle desde el cuello hasta las mejillas. Se rascó la nuca, incómodo, como si sus propias palabras le pesaran ahora.
No esperaba que recordara tan rápido. No después de que ella le dijera que estaba loco por aferrarse a una promesa de niños.
—¿Cuándo? —preguntó él
—Hace poco tuve un sueño y recordé todo. Y por eso me disculpo contigo, Haru —expresó, apena