Nicole vio a Emma entrar con los ojos enrojecidos y el rostro descompuesto. Ella dejó caer el lápiz, se levantó de la silla y la abrazó.
Emma se aferró a ella como si necesitara un ancla. Su cuerpo temblaba, y las lágrimas seguían cayendo sin pausa.
—¿Emma…? —susurró Nicole, acariciándole el cabello—. ¿Qué fue lo que pasó?
Emma hundió el rostro en su hombro, dejando que el dolor saliera sin filtros. Nicole dedujo que su hermano la había rechazado.
—¡N-no es nada, amiga! —mintió—. Estaré bien pronto.
Nicole se separó, apoyando ambas manos sobre sus hombros.
—Te conozco.
—Y-yo… —balbuceó—. Fui rechazada porque le gusta otra…
Nicole hundió las cejas y volvió a darle un fuerte abrazo. Era lo mínimo que podía hacer para aliviar ese peso que tenía encima.
No imaginaba lo duro que estaba siendo para Emma. Desde la adolescencia, había estado enamorada de Noah. Ella siempre lo supo.
—Tranquila, Emma… —susurró, sin saber qué decirle.
—Fui una tonta. Tuve que haberme confesado hace tie