Nicole estaba viendo las noticias en la televisión de la oficina, con una lata de jugo entre las manos y la mente aún revuelta por todo lo que había pasado con Haru y Bruno. Algo en la pantalla captó su atención.
—Ay, no…
El nombre apareció en letras grandes, acompañado por el logo que conocía demasiado bien: Obsidian.
La empresa rival de su padre. La misma que había intentado dejarlo mal con palabras, sin lograrlo. Nicole se incorporó en el asiento, con el ceño fruncido y le subió volumen.