Gabriel estaba besando apasionadamente a Diana, su prometida. Ambos estaban en la oficina, disfrutando de su tiempo de calidad juntos.
—Cariño, ¿ya sabes qué colección vamos a presentar en la gala de Alonso? —cuestionó, entre sus labios.
Diana sonrió y se alejó un poco. Gabriel no tenía idea de que todos los diseños que ella poseía eran de Helena… Diseños viejos, nuevos, e ideas que dejó a la mitad.
Como no eran muchos, su prioridad era presentar la menor cantidad posible en cada ocasión.
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