—Carajo, ¡¿casarse?! —soltó Emma, se tapó la boca al notar que lo gritó.
Nicole se alejó de Haru, con el corazón latiendo como si quisiera escapar de su pecho. Estaba nerviosa, confundida, atrapada en una escena que no entendía del todo.
¿Una promesa? ¿Casarse? ¿En qué momento había dicho eso? No lo recordaba.
—Estás loco, Haru. Lo único que recuerdo es que me dijiste que regresarías muy pronto —Negó con la cabeza—. ¿Te parece que quince años es muy pronto?
—Puedo explicarlo… —murmuró—. Sé que tardé muchísimo tiempo, pero no miento en cuanto a la promesa que hicimos. ¿De verdad no recuerdas nada?
En el fondo, le dolía ver que Nicole se comportaba con tanta indiferencia después de todo lo que vivieron juntos en su infancia.
—Tengo novio, Haru —Le dejó en claro.
El corazón de Haru se rompió ante esas palabras. No lo esperaba. Sabía que habían pasado años, que la vida seguía, pero escuchar que Nicole tenía novio fue como recibir un golpe seco en el pecho.
Aun así, no se enojó.