Maikol llegó unos minutos tarde a la oficina y se detuvo al ver a Helena dibujando en su escritorio.
—Helena, ¿es verdad que vas a crear otra colección antes de tomar tu descanso? —preguntó, sentándose frente a ella.
Helena alzó la mirada y parpadeó.
—Hola, Maikol. También es un gusto verte —bromeó, riendo.
—Lo siento, sólo venía pensando en eso…
—Es verdad. Haré otra colección, aunque será lanzada después de la boda —comentó, jugando con el lápiz—. ¿Por qué? ¿Me vas a extrañar? ¿No quieres