Helena estaba junto a Karen en una de las boutiques más elegantes de Nocturne Fashion, rodeada de percheros con telas que todo el mundo moría por usar. La gala de Nicolás se acercaba, y ambas sabían que debían lucir como princesas esa noche.
La tienda estaba tranquila, con música suave de fondo y una asesora que ya entendía que no debía interrumpir.
—¿Qué te parece este? ¿Me quedaría bien? —cuestionó Helena.
Le mostró un vestido azul marino tipo sirena, elegante y ceñido, pero Karen frunció