—Mira quiénes están allá… —susurró Karen, con discreción—. Todavía no puedo creer que Nicolás los haya invitado.
Helena volteó, casi por instinto, y sus ojos se detuvieron en la imagen que no quería ver esa noche: Diana y Gabriel, juntos, cerca de la mesa de comida. Él sostenía un vaso, ella estaba agarrada de su mano, como si el gesto fuera más por costumbre.
Por un segundo, Helena sintió que el aire se volvía más denso. Se ponía de mal humor al verles la cara.
Gabriel la miró, apenas un in