Capítulo 29. Sola pero más fuerte que nunca.
Capítulo 29. Sola pero más fuerte que nunca.
El ataúd descendió lentamente a la tierra y un silencio pesado cubrió todo el cementerio. Mis manos temblaban mientras sostenía el relicario que Clara me había dejado. No podía apartar la vista del hueco que se cerraba con paladas de tierra. Cada golpe contra la madera me hacía sentir que algo dentro de mí también se estaba enterrando.
Había vecinos, conocidos de toda la vida de Clara, algunos familiares lejanos, clientes de la cafetería y hasta