Capítulo 157. Epílogo.
Capítulo 157.
Narrador omnisciente:
El amanecer tiñó la manada con tonos suaves de oro y azul. Aylin apoyó los codos sobre la barandilla de piedra del balcón que daba al río y respiró profundamente. El aire fresco, mezclado con el aroma de los pinos y la hierba húmeda, le recordó la paz que, después de tantos años, finalmente habían alcanzado. A su lado, Alaric permanecía en silencio, observando el horizonte, la misma expresión serena que había aprendido a reconocer como la suya propia.
—¿S