–¿Padre?– dijo Gregorio mirando al hombre mayor. –¿Qué está haciendo aquí?–
Vladimir miró a su hijo. –Muchacho, sigues actuando como un orgulloso, como si pudieras conquistar todo el mundo tú solo, ¿no es así?–
–Eso no tiene nada que ver con usted, así que váyase– respondió Gregorio de forma áspera, mirando al hombre.
–Claro que tiene que ver conmigo. Escuché que mi hijo rebelde que cortó lazos conmigo finalmente volvió a la ciudad, pero en lugar de hacer una visita cortés a su viejo padre, and