–Todo está listo, señor– anunció César, el secretario de Gregorio, acercándose a su jefe que estaba en la sala de estar esperando a Melissa para partir.
–Perfecto, vayámonos de una vez– respondió Gregorio. En ese momento su celular sonó en su mano. Lo tomó y miró la pantalla con expresión indiferente al ver quién llamaba.
“Francesco”
Melissa bajó las escaleras y sonrió al ver a Gregorio, quien también sonrió al verla acercarse.
–¿Ya estás lista?
–¡Sí!– respondió animada.
Gregorio sonrió aún más