—¡Un brindis por mi nuevo empleo!— Valentina, Letícia y Yasmin chocaron sus vasos de jugo en el porche cerca de la piscina de la mansión.
—Por fin conseguiste un trabajo, amiga, ¡y espero que esta vez todo salga bien!— comentó Letícia feliz.
—Tengo la impresión de que sí. El señor Camargo es un hombre justo y simpático, la empresa no es tan grande pero el salario es excelente, y estoy segura de que puedo ayudarlo mucho a expandir sus negocios con las varias estrategias que tengo en mente.
—Ah,