—¡Un brindis por mi nuevo empleo!— Valentina, Letícia y Yasmin chocaron sus vasos de jugo en el porche cerca de la piscina de la mansión.
—Por fin conseguiste un trabajo, amiga, ¡y espero que esta vez todo salga bien!— comentó Letícia feliz.
—Tengo la impresión de que sí. El señor Camargo es un hombre justo y simpático, la empresa no es tan grande pero el salario es excelente, y estoy segura de que puedo ayudarlo mucho a expandir sus negocios con las varias estrategias que tengo en mente.
—Ah, tus padres tienen a una genia de los negocios dentro de casa, y aun así lo echaron todo a perder con los negocios de las familias por pura ignorancia y soberbia.
—Bueno, no sé si pueda hacer algo más por la empresa de mi familia, ya que Alexander es el dueño ahora, pero puedo empezar desde cero y crear una empresa solo mía, o mejor dicho, solo nuestra— Valentina tomó la mano de su hermana, que le devolvió la sonrisa.
—Es tan bueno verte sonreír feliz otra vez, Tina.
—¡En cuanto tú mejores, sonre