–Sebastiano– Valentina esbozó una sonrisa débil y Sebastiano se sentó a su lado.
–¿Cómo me encontraste? ¿Me estás siguiendo?– preguntó ella en tono de broma.
–Fui a tu casa para ver si podía hablar contigo ya que no atendías el celular, y te vi salir de casa y subir a un taxi, no parecías bien así que creí mejor seguirte. Además, siempre te gustaron los lugares altos para poder estar sola y pensar, y este lugar con certeza representa algo para ti–
Valentina volvió a esbozar una sonrisa débil al ver cómo él aún recordaba hasta los mínimos detalles sobre ella.
Sebastiano apartó un mechón del cabello de Valentina que ondeaba con el viento, y lo sujetó detrás de su oreja.
Los dos se miraron a la corta distancia que los separaba manteniendo la mirada el uno en el otro, y sus corazones acelerados que latían en la misma frecuencia.
–Valentina, ya lo dije y lo vuelvo a decir. No tienes que cargar el peso del mundo sola sobre tus hombros, yo estoy aquí para ti y siempre estaré, así que siempre