Alexander miraba a su esposa sin gustarle en absoluto la demora de ella en responder, y Sebastiano esperaba igualmente la misma respuesta.
Las puertas del ascensor se abrieron en el piso administrativo donde se quedaría Sebastiano; él salió y miró a Valentina como si la estuviera esperando para irse juntos.
—Yo…— Valentina miró a Sebastiano sin querer decepcionarlo y luego miró a Alexander sin querer hacerlo perder la cabeza otra vez.
—Necesito un tiempo para elegir dónde será mejor trabajar se