Valentina salió del regazo de Alexander y se puso de pie, acomodándose la ropa. Luego lo miró con seriedad, esperando su próximo movimiento.
Alexander suspiró y también se levantó.
–Adelante–
Miguel entró en la sala y su mirada osciló entre su jefe y la esposa de este. No sabía que ella estaba allí y, a juzgar por la expresión de su jefe, seguramente más tarde recibiría una reprimenda.
–Voy a mi despacho, parece que ustedes tienen asuntos que hablar– Valentina intentó salir, pero Alexander la s